Escoger las palabras

23/12/2024

Especialmente importante es ahora la atención a la información que vamos a consumir, las palabras que vamos a dejar entrar en mi cuerpo.

Del mismo modo que elegimos los alimentos que vamos a introducir en nuestro cuerpo, tenemos la posibilidad de escoger cuidadosamente cada palabra que vamos a ofrecerle a nuestra mente.

Con ellas haremos ideas, conceptos y creencias, que a su vez determinarán el signo de nuestras emociones.

Tanto lo que pensamos como lo que sentimos afecta de forma decisiva a nuestra salud global, por ello, igual que con atención y conciencia y desde un lugar de cuidado trato de elegir para mis comidas alimentos vivos, nutritivos y libres de tóxicos, así también escojo con exquisito cuidado cada palabra que oigo, leo, pienso y digo, para que de ese modo el alimento de mi cuerpo mental y emocional sea también libre de tóxicos y nutritivo.

De las palabras que utilizo extraigo aquello que me hace falta, por ejemplo: realidad, calma, verdad, confianza, cuidado o protección.

¿Cómo puedes saber qué palabras son las que te sientan bien?

Para distinguir la información que te lleva al miedo de aquella que te aporta realismo y protección a la vez que
te permite conservar la serenidad necesaria para que puedas actuar adecuadamente frente a las situaciones lo que puedes hacer es prestar atención a tus emociones.

¿Cómo te sientes después de leer una noticia? Fíjate en el estado que deja esa información en tu cuerpo.

Veamos un ejemplo de lo que propongo:

Acabo de ver un vídeo que llega a través de la tecnología, justo después llevo la atención hacia dentro, me observo con los ojos cerrados y me pregunto ¿cómo me siento ahora? ¿qué sensaciones físicas tengo?

A veces percibo claramente sensaciones físicas (agitación, calor) o sentimientos (preocupación, enfado).
Otras veces no lo percibo con claridad, siento confusión o no sé lo que siento.

Aún si no lo distingo, observo, cultivo el arte de observarme: ¿puedo sentir mi corazón? ¿cómo está? ¿cómo es la respiración ahora? ¿siento frío, calor, hormigueo? ¿cómo tengo las manos?

Precisamente te estoy hablando de uno de los entrenamientos más interesantes y útiles que hacemos en terapia: aprender a escucharte.

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Laura González Serna
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